Fué como agarrarle el poto a un ánima austral.
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Se parecía a mis hermanitas de iglesia, pero no lo era.
Era más transparente.
No era la Mari de Santiago.
Primer encuentro de frente con pechos en acto de amamantar.
En ese momento lloré y corri
a esconderme en las faldas
de mi mamá.
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La Mari creo que aún vive.
Siempre anda entre Tongoy y Los Vilos. ___
Volviendo al tema de los espíritus de pechos.
Fué una cosa muy fugaz.
De aparición en la oscuridad.
Escuché susurrar mi nombre…
Y al abrir los ojos
Los vi invertidos
que venían hacia mi.
No tengo explicación.
Ni tampoco dudas.
De que mis sentidos estaban bien puestos.