Esta actividad va más allá de hacer rayas en arcilla.
Es una herramienta concreta donde los niños construyen con las manos conceptos abstractos como patrón, secuencia y ritmo visual.
Aprenden desde el gesto, el error y la repetición, desarrollando una inteligencia creativa y espacial que después aplicarán en situaciones básicas de matemáticas,
lenguaje y ciencia.
No es un simple pasatiempo: es pensar creando.