En el paradero del bus te besé por primera vez.
Me dijiste que no eras de este mundo.
Y que tu reino tampoco.
Así y todo me ofreciste lo poco que tenías.
Reprodujimos los panes y los peces.
Los miércoles de ceniza.
Eramos.
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Tantas veces te vi radiante.
Nos sacamos muchas fotos.
Vito estaba vivo.
La ardilla ya se iba.
Yo era Bela Lugosi, era tremendo Drácula.
Tu lo sabes.
En la espesura te me escapabas.
Con el sol me calcinabas.