Un cocodrilo contradictoriamente muy particular.
Pensaba y pensaba en situaciones muy mundanas.
Pensaba que.
El ser humano de la esquina.
Que antes cuidaba los carros.
Lleva 3 días sin levantarse de la acera.
No obstante.
La vendedora de jugos a la distancia se ve
cada día más linda.
Aun no vende nada.
Y le bajan dos costales de
naranjas más al negocio.
Miraba al esplendoroso canarito en la ventana de la tienda
que mientras come semillitas, se rasca una patica con el pico.
Que tranquilidad!
El cocodrilo piensa que pronto lo harán maleta.
O cinturón.
O forro de silla para un gran salón.
O un par de zapatos…
Nada nuevo bajo el sol.
Y eso que al cocodrilo le gusta el sol.
Aunque se adapta a lugares sin sol.
Sin sol el cocodrilo en el pantano.
Sin sol todos los de este cuento.
Nada viejo bajo la nube
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